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miércoles, 1 de mayo de 2013

Mi reflejo

¡Bienvenidos al rinconcito de mi alma!

En esta ocasión os dejo con un poema:

Mi reflejo
Mi reflejo


Abres las manos y encuentras enorme vacío
que te rompe por dentro
un momento de hastío
un silencio.

Gritas con la garganta desnuda
y el alma vestida
cual serpientes la piel mudas
perdiendo la vida.

Me haré una foto para reconocerme
pues al mirarme en el espejo
trato de esconderme
no reconozco mi reflejo.

Solo veo unos ojos desnutridos
por lágrimas inútiles
gritos y gemidos
donde hubo sonrisas sin límites.

Un abrazo,
Rosa Macías

sábado, 30 de marzo de 2013

AUNQUE SEA EN OTRA VIDA

¡Bienvenidos al rinconcito de mi alma!

Aqui os dejo otro trocito de ella:

Aunque sea en otra vida

AUNQUE SEA EN OTRA VIDA

Bailar la danza de la vida
con una sonrisa en los labios
con una dulce melodía
según aconsejan los sabios.

Usar nuestro mejor traje
que defina nuestra alma
arrojar el exceso de equipaje
manteniendo la calma.

Al fin y al cabo...qué son los bienes
desechos de los humanos
que te dicen quién eres
Si lo tienes todo...
¿feliz eres?

Sin tener apenas nada
tus manos pueden estar repletas
de una paz sosegada
que te acompaña cual estela de cometa.

Buscando ese camino
que nos sacie de alegrías
agarrando nuestro destino
con tus manos y las mías.

Y no es por cobardía
realizar sola mi rodaje
prefiero tu fiel compañía
que me ayude en mi viaje.

Pero las penas se contagían
igual que las carcajadas
y no quiero ser quien te  traiga
esas lágrimas derramadas...

Prefiero caminar descalza
y tocar la luna de puntillas
aún quemándome con la brasa
que desprenden tus pupilas.

Pero en la lejanía  del recuerdo
donde los pensamientos
quedan guardados
como el hueso de un perro
que en la arena yace enterrado.

Sin más remordimientos
sin más lágrima que brote
si más sufrimientos
sin más goce.

Tú sigue tu camino
yo andaré sola el mío
y así lo quiera el destino
que algún día...
sea nuestro sino
volver a reunirnos
aunque sea en otra vida.

Un abrazo,
Rosa Macías

sábado, 23 de marzo de 2013

Tristezas que van y vienen

¡Bienvenidos al rinconcito de mi alma!

En esta ocasión os dejo un pedacito de mi esencia:

"Tristezas que van y vienen" 

Tristezas que van y vienen
 

Cuando se siente un cruel tormento
que te deja malherida...
no alivia ningún sufrimiento
aún dejando el alma dormida.

Te retiras cual pétalo de margarita
deseando no ser pisado
cuando una mano la quita
y al suelo cae volando.

Tristezas que van y vienen
permaneciendo adheridas
parece que se detienen
pero dejan heridas.

Cual brisa que te acaricia
tus lágrimas se deshidratan
arrancando una leve sonrisa
que no sacia tu alma.

Alma que lo dío todo
por ello se encuentra vacía
como cisne que nada en el lodo
y nunca llega a la orilla.

Aguas turbulentas
que enturbian su paisaje
alas entumecidas
al sentir tal coraje.

Vida que arrebata a vida
muerte que llega de rebote
ni siquiera un bote salvavidas
la saca ya a flote.

Se deja hundir dia a dia
sin apenas luchar
pues su alegría
es partir a otro lugar.

Ver un sol radiante
que la llene de felicidad
que brille cual diamante
ofreciéndole eternidad.

Eternidad-Tristezas que van y vienen

Un abrazo,
Rosa Macías
 

lunes, 9 de julio de 2012

Las canicas rojas

¡Bienvenidos al rinconcito de mi alma!

En esta ocasión os dejo con una reflexión que espero os guste.

Las canicas rojas

Durante los duros años de la Revolución, en un pueblo pequeño de Aguascalientes, México, solía ir al almacén del Sr. Muro para comprar productos frescos.  La comida y el dinero faltaban y el trueque se usaba mucho.
Un día en particular, el Sr. Muro me estaba empaquetando unas papas.  Cuando de repente me fijé en un niño pequeño, delicado de cuerpo y aspecto, con ropa rota pero limpia que miraba atentamente una caja de peras frescas. 

Las canicas rojas

Pagué mis papas pero también me sentí atraído por el aspecto de esas peras.  ¡Me encanta el dulce de pera y las papas frescas!  Admirando las peras, no pude evitar escuchar la conversación entre el Sr. Muro y el niño. 

"Hola Toño, ¿Cómo estás hoy?"
    – "Hola Sr. Muro.  Estoy bien, gracias, solo admiraba las peras, se ven muy bien". – "Sí, son muy buenas.  Cómo está tu mamá?"
    – "Bien.  Cada vez más fuerte". – "¿Hay algo en que te pueda ayudar?"
    – "No Señor.  Sólo admiraba las peras". – "¿Te gustaría llevar algunas a casa?"
    – "No Señor.  No tengo con que pagarlas". – "Bueno, qué tienes para cambiar por ellas?"
    – "Lo único que tengo es esto, mi canica más valiosa". – "¿De veras?  ¿Me la dejas ver?  ¡Es una joya!"  El único problema es que ésta es azul y a mí me gustan las rojas".  ¿Tienes alguna como esta, pero roja, en casa?"
    – "No exactamente, pero casi". – "Hagamos una cosa.  –Llévate esta bolsa de peras a casa y la próxima vez que vengas muéstrame la canica roja que tienes".
    – "¡Claro!  Gracias Sr. Muro".

Peras-Las canicas rojas
La Sra. de Muro se me acercó a atenderme y con una sonrisa me dijo, "Hay dos niños más como él en nuestra comunidad, todos en situación muy pobre.

A Salvador le encanta hacer trueque con ellos por peras, manzanas, tomates, o lo que sea.  Cuando vuelven con las canicas rojas, y siempre lo hacen, él decide que en realidad no le gusta tanto el rojo, y los manda a casa con otra bolsa de mercadería y la promesa de traer una canica color naranja o verde tal vez".

Me fui del negocio sonriendo e impresionado con este hombre.  Un tiempo después me mudé a Guadalajara pero nunca me olvidé de este hombre, los niños y los trueques entre ellos.
Varios años pasaron, cada uno más rápidamente que el anterior.  Recientemente tuve la oportunidad de visitar unos amigos en esa comunidad en Aguascalientes.  Mientras estuve allí, me enteré que el Sr. Muro había muerto.

Esa noche sería su velorio y sabiendo que mis amigos querían ir, acepté acompañarlos.  Al llegar a la funeraria, nos pusimos en fila para conocer a los parientes del difunto y para ofrecer nuestro pésame.
Delante nuestro, en la fila, había tres hombres jóvenes.  Uno tenía puesto un uniforme militar y los otros dos unos lindos trajes oscuros con camisas blancas.
Parecían profesionales.  Se acercaron a la Sra. Carmelita, quien se encontraba al lado de su difunto esposo, tranquila y sonriendo.  Cada uno de los hombres la abrazó, la besó, conversó brevemente con ella y luego se acercaron al ataúd. 

Ataúd-Las canicas rojas

Los ojos cafes llenos de lágrimas de la Sra. Carmelita, los siguió uno por uno, mientras cada uno tocaba con su mano cálida, la mano fría dentro del ataúd.  Cada uno se retiró de la funeraria limpiándose los ojos.  Llegó nuestro turno y al acercarme a la Sra. De Muro le dije quién era y le recordé lo que me había contado años atrás sobre las canicas.

Con los ojos brillando, me tomó de la mano y me condujo al ataúd.  "Esos tres jóvenes que se acaban de ir son los tres chicos de los cuales te hablé. Me acaban de decir cuanto agradecían los trueques de Salvador.
Ahora que Chava no podía cambiar de parecer sobre el tamaño o color de las canicas, vinieron a pagar su deuda.  Nunca hemos tenido riqueza" , me confió, "pero ahora Salvador se consideraría el hombre más rico del mundo".

Con una ternura amorosa levantó los dedos sin vida de su esposo.  Debajo de ellos había tres canicas rojas exquisitamente brillantes. 


 Moraleja de la Inspiracion Canicas Rojas:

- No seremos recordados por nuestras palabras, sino por nuestras acciones.

- La vida no se mide por cada aliento que tomamos, sino por las cosas que nos quitan el aliento. 

- Dicen que toma un minuto encontrar a una persona especial, una hora para apreciarla, un día para amarla, pero una vida entera para olvidarla.

Un abrazo,
Rosa Macías