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viernes, 21 de junio de 2013

Historia de los sentimientos...

¡Bienvenidos al rinconcito de mi alma!

En esta ocasión os voy a contar la Historia de los sentimientos.

Historia de los sentimientos

Una isla, donde vivían todos los sentimientos, la Alegría, la Tristeza, la Vanidad, la Sabiduría, el Amor... y otros más.

Un día le avisaron a los moradores de la isla que ella iba a ser inundada. Asustado, el Amor trató de que todos los sentimientos se salvaran...

Les dijo: 

- Huyan todos, la isla va a ser inundada!

Todos corrieron y tomaron sus botes, para ir al monte más alto... pero el Amor no se apuró, el quería estar un poco más con su isla...cuando estaba casi ahogándose, corrió a pedir ayuda...

En ese momento pasaba la Riqueza y le dijo:

- ¿Riqueza, me llevas contigo?

- No puedo Amor, mi barco está lleno de plata y oro, no tengo espacio.

Entonces pasa la Vanidad. Y el Amor le pidió:

- ¿Vanidad, me llevas contigo?

- No puedo, vas a ensuciar mi barco nuevo.

Después pasó la Tristeza:

- ¿Tristeza, puedo ir contigo?

- Lo siento Amor, estoy tan triste que prefiero ir sola.

Luego pasó la Alegría, pero estaba tan alegre que no escuchó la llamada del Amor...Ya desesperado y viendo que iba a quedarse solo, el Amor comenzó a llorar, entonces pasó un bote con un viejecito y le dijo:

- Sube Amor, yo te llevo.

El Amor estaba tan feliz que hasta se olvidó de preguntarle el nombre. Llegado a la cima del monte, le preguntó a la Sabiduría quien era ese viejecito que lo llevó hasta allí. Y ella le dijos:

- Amor, fue el Tiempo.

- ¿El Tiempo? ¿Pero porque solo el Tiempo me pudo traer aqui?

Y la Sabiduría le respondió:

- PORQUE SOLO EL TIEMPO ES CAPAZ DE ENTENDER UN GRAN AMOR.

Un abrazo,
Rosa Macías

miércoles, 12 de junio de 2013

Un poco de humor...

¡Bienvenidos al rinconcito de mi alma!

En esta ocasión rompo los esquemas e innovo con...
 
Un poco de humor

Un poco de humor

Estaba un toro pasteando en la dehesa y llegó una mosca cojonera de estas que empiezan a posarse dando el coñazo.

El caso es que se le posó al toro en el culete y éste la espantó con el rabo. La mosca echó a volar y se volvió a posar en el culete.

El toro volvió a sacudirle con el rabo, así que la mosca voló y se posó esta vez un poco más hacia delante, en el costado del toro. El toro, hizo un esfuerzo y volvió a alcanzar a la mosca con el rabo.

La mosca, que ya estaba "mosca" con el rabo se posó entonces en el hocico del toro, donde éste no podría llegar con el rabo... de repente el toro sacó la lengua y glup...se papeó la mosca...

MORALEJA:
Lo que no puedas terminar con el rabo, termínalo con la lengua...


Otra historia:

Resulta que un día, un toro cayó en un pantano de arenas movedizas. En ese momento pasaba una hormiguita y el toro le pidió auxilio.

La hormiguita subió a su flamante y recién estrenado AUDI A3 TDI 110 C.V., amarró una cuerda al rabo del toro y otra al chasis del coche y sacó al toro de las arenas movedizas. El toro le estuvo eternamente agradecido y prometió ayudar a la hormiguita en lo que le pasara.

Pasaron los meses, y un día, el toro pasó por el mismo sitio y vio a la hormiguita dentro y pidiendo auxilio, el toro alcanzó a la hormiguita con su rabo y la sacó de allí.

MORALEJA:
Si tienes un buen rabo, no necesitas un A3 TDI.


Otra historia:

Esto es un conejito que iba por el bosque y se pone a llover a cántaros. Busca refugio y encuentra un árbol hueco pero dentro había un pajarito.

Le dice:

- "Pajarito, Pajarito! Déjame entrar en el árbol que me estoy mojando!"

A lo que responde el Pajarito:

- "No te dejo, que no hay espacio para los dos".

Y el conejito vuelve a insistir:

- "Venga Pajarito, que voy a pillar una pulmonía!

Y el Pajarito:

- "Que te he dicho que no!

Llovía cada vez más y el conejito estaba ya chorreando.

- "Venga Pajarito, que tengo mucho frío!", insistió el conejito.

- "No te lo repito más, si digo que no es que no"!, afirmó con rotundidad el Pajarito.

MORALEJA:
Cuanto más duro se pone el Pájaro, más se moja el conejo.

Un abrazo,
Rosa Macías

domingo, 9 de junio de 2013

Una piedra y sus dolores

¡Bienvenidos al rinconcito de mi alma!

En esta ocasión os dejo con esta reflexión:

Una piedra y sus dolores

Una piedra y sus dolores

Una piedrecita reposaba en el fondo del arroyo. Al llegar la primavera, con las lluvias, la corriente se dirigió a ella y le dijo:

- ¡Si quieres te llevo al mar!

La piedra hizo algunos movimientos de resistencia tratando de agarrarse al fondo y contestó a la corriente de aire indiferente:

- ¡El mar!... ¡El mar no existe! Sólo existe el arroyo, las piedras, las vacas que nos pasan por encima de vez en cuando. Sigues tan idealista como siempre... ¡el mar!

Pero la corriente volvió a susurrar:

- Deja que te lleve...al mar, deja que te lleve.

Y la piedra contestó, dejándose arrastrar:

- Bueno, vamos - porque en el fondo le gustaba la aventura. 

Era una piedra volcánica, con algunas estrías claras de las que estaba orgullosa.

A pesar de viajar a merced de la corriente solía hacer comentarios autoritarios para sentir que la dominaba.

- ¡Mira! -dijo una vez con cierto acento despectivo- ¡Ya hemos pasado varios recodos y el mar no está! ¡Déjame aqui!, estoy cansada de rebotar entre las peñas del cauce.

- Deja que te lleve...respondía suavemente la corriente.

La piedra pasó por aguas ennegrecidas y dijo:

- ¿A dónde me has traido, sinvergüenza? ¿Esto es el mar? ¡Prefiero que me pisen las vacas!

Pero la corriente ya no respondía y tan sólo aumentaba la velocidad.

- ¡Para ya! -gritó la piedra chocando contra otros gijarros- ¡Vas a destruirme! ¿Es que no te das cuenta? ¡No quiero ir al mar! ¡Odio el mar!

La corriente la arrastró con gran vehemencia haciendo sentir un gran vértigo a la piedra, que en el colmo de su furia gritó:

- ¡También te ...!

Pero no pudo seguir porque estaba cayendo por una enorme cascada. Y ya en el fondo añadió casi sin fuerzas:

- También te odio a ti, Arroyo ... no vale la pena perder mis esquirlas por ese sueño que llamas mar. Juegas conmigo sin sentido.

Pasaron a gran velocidad entre muchos rápidos. Luego siguieron por remansos tranquilos, llenos de algas y de líquenes.

La piedra ya no decía nada. Se habia abandonado a la corriente. Tenía la superficie cubierta de grietas y casi no se reconocia a sí misma. Todo le dolía.

Atrás quedaron diversas orillas, bosques y aldeas. A la piedra sólo le quedaba el silencio, la corriente y el recuerdo de los golpes recibidos en una trayectoria desgraciada. Pero lo peor era el silencio.

De repente escuchó otra voz. Era una voz distinta; grande, cautivadora y muy azul:

- Por fin has llegado, piedra mía -dijo el mar.

Y mientras caía dulcemente entre espléndidos corales, la piedra giró sobre sí misma varias veces, como murmurando:

- ¡Gracias arroyo, gracias corriente... os amo! todo ha valido la pena.

Quizás también tú descubrirás al final que era Él quien te esperaba tras cada recodo...

Un abrazo,
Rosa Macías

jueves, 6 de junio de 2013

El elefante

¡Bienvenidos al rinconcito de mi alma!

Os dejo con este cuento a modo de reflexión:

El elefante

El elefante

Cuando yo era pequeña me encantaban los circos y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mi cómo a otros... después me enteré, me llamaba la atención el elefante.

Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de su peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto, solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas, a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera, apaenas enterrado unos centimetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecia obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría con facilidad arrancar la estaca y huir.

Circo-El elefante


El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?

Cuando tenia 5 0 6 años, yo todavia confiaba en la sabiduria de los grandes... Pregunté entonces a un maestro, a algún padre.... por el misterio del elefante.

Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia:

- Si está amaestrado, por qué lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca y sólo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí, que por suerte para mi, alguién habia sido lo bastante sabio cómo para encontrar la respuesta:

"El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era pequeño".

Cerré los ojos y me traté de imaginar al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy segura de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo... La estaca era demasiado fuerte para él.

Juraría que se durmió agotado y que al dia siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía... Hasta que un dia, un terrible dia para su historia... el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que no puede...

Él tiene el registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro de su memoria.

Jamás, jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez.

Muchos de nosotros al igual que este elefante vamos por el mundo atados de muchas estacas que nos restan libertad.

Vivimos creyendo que hay muchas cosas que "NO PODEMOS" hacer, simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos.

Grabamos en nuestro recuerdo:

"No puedo... no puedo y nunca podré..."

Crecimos portando este mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar.

¿Cuál es la estaca en tu vida que te ata e impide lograr tus sueños, metas y anhelos...?

Recuerda, la única manera de lograr algo, es intentándolo otra vez, poniendo en el intento todo tu corazón.

Cuando la marcha se pone tenaz, los tenaces se ponen en marcha.

Un abrazo
Rosa Macías

jueves, 30 de mayo de 2013

La sabiduría del Águila

¡Bienvenidos al rinconcito de mi alma!

Os dejo esta reflexión:

La sabiduría del Águila

La sabiduría del Águila

El Águila es el ave con mayor longevidad de esas especies. Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad; a los 40, debe tomar una seria y difícil decisión.

A los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue coger a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo, se curva, apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas, y sus plumas gruesas. Volar se hace ya tan difícil !!!

Entonces, el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación de 150 dias.

Este proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña, quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar. Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo. Luego debe esperar al crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, comenzará a desplumar sus alas de las plumas viejas.

Después de 5 meses, sale para su nuevo vuelo de renovación y vivir 30 años más.

Vuelo-La sabiduría del Águila

En nuestras vidas, muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación para continuar un vuelo de victoria, debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor.

Solamente libres de peso pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.

Un abrazo,
Rosa Macías

lunes, 9 de julio de 2012

Las canicas rojas

¡Bienvenidos al rinconcito de mi alma!

En esta ocasión os dejo con una reflexión que espero os guste.

Las canicas rojas

Durante los duros años de la Revolución, en un pueblo pequeño de Aguascalientes, México, solía ir al almacén del Sr. Muro para comprar productos frescos.  La comida y el dinero faltaban y el trueque se usaba mucho.
Un día en particular, el Sr. Muro me estaba empaquetando unas papas.  Cuando de repente me fijé en un niño pequeño, delicado de cuerpo y aspecto, con ropa rota pero limpia que miraba atentamente una caja de peras frescas. 

Las canicas rojas

Pagué mis papas pero también me sentí atraído por el aspecto de esas peras.  ¡Me encanta el dulce de pera y las papas frescas!  Admirando las peras, no pude evitar escuchar la conversación entre el Sr. Muro y el niño. 

"Hola Toño, ¿Cómo estás hoy?"
    – "Hola Sr. Muro.  Estoy bien, gracias, solo admiraba las peras, se ven muy bien". – "Sí, son muy buenas.  Cómo está tu mamá?"
    – "Bien.  Cada vez más fuerte". – "¿Hay algo en que te pueda ayudar?"
    – "No Señor.  Sólo admiraba las peras". – "¿Te gustaría llevar algunas a casa?"
    – "No Señor.  No tengo con que pagarlas". – "Bueno, qué tienes para cambiar por ellas?"
    – "Lo único que tengo es esto, mi canica más valiosa". – "¿De veras?  ¿Me la dejas ver?  ¡Es una joya!"  El único problema es que ésta es azul y a mí me gustan las rojas".  ¿Tienes alguna como esta, pero roja, en casa?"
    – "No exactamente, pero casi". – "Hagamos una cosa.  –Llévate esta bolsa de peras a casa y la próxima vez que vengas muéstrame la canica roja que tienes".
    – "¡Claro!  Gracias Sr. Muro".

Peras-Las canicas rojas
La Sra. de Muro se me acercó a atenderme y con una sonrisa me dijo, "Hay dos niños más como él en nuestra comunidad, todos en situación muy pobre.

A Salvador le encanta hacer trueque con ellos por peras, manzanas, tomates, o lo que sea.  Cuando vuelven con las canicas rojas, y siempre lo hacen, él decide que en realidad no le gusta tanto el rojo, y los manda a casa con otra bolsa de mercadería y la promesa de traer una canica color naranja o verde tal vez".

Me fui del negocio sonriendo e impresionado con este hombre.  Un tiempo después me mudé a Guadalajara pero nunca me olvidé de este hombre, los niños y los trueques entre ellos.
Varios años pasaron, cada uno más rápidamente que el anterior.  Recientemente tuve la oportunidad de visitar unos amigos en esa comunidad en Aguascalientes.  Mientras estuve allí, me enteré que el Sr. Muro había muerto.

Esa noche sería su velorio y sabiendo que mis amigos querían ir, acepté acompañarlos.  Al llegar a la funeraria, nos pusimos en fila para conocer a los parientes del difunto y para ofrecer nuestro pésame.
Delante nuestro, en la fila, había tres hombres jóvenes.  Uno tenía puesto un uniforme militar y los otros dos unos lindos trajes oscuros con camisas blancas.
Parecían profesionales.  Se acercaron a la Sra. Carmelita, quien se encontraba al lado de su difunto esposo, tranquila y sonriendo.  Cada uno de los hombres la abrazó, la besó, conversó brevemente con ella y luego se acercaron al ataúd. 

Ataúd-Las canicas rojas

Los ojos cafes llenos de lágrimas de la Sra. Carmelita, los siguió uno por uno, mientras cada uno tocaba con su mano cálida, la mano fría dentro del ataúd.  Cada uno se retiró de la funeraria limpiándose los ojos.  Llegó nuestro turno y al acercarme a la Sra. De Muro le dije quién era y le recordé lo que me había contado años atrás sobre las canicas.

Con los ojos brillando, me tomó de la mano y me condujo al ataúd.  "Esos tres jóvenes que se acaban de ir son los tres chicos de los cuales te hablé. Me acaban de decir cuanto agradecían los trueques de Salvador.
Ahora que Chava no podía cambiar de parecer sobre el tamaño o color de las canicas, vinieron a pagar su deuda.  Nunca hemos tenido riqueza" , me confió, "pero ahora Salvador se consideraría el hombre más rico del mundo".

Con una ternura amorosa levantó los dedos sin vida de su esposo.  Debajo de ellos había tres canicas rojas exquisitamente brillantes. 


 Moraleja de la Inspiracion Canicas Rojas:

- No seremos recordados por nuestras palabras, sino por nuestras acciones.

- La vida no se mide por cada aliento que tomamos, sino por las cosas que nos quitan el aliento. 

- Dicen que toma un minuto encontrar a una persona especial, una hora para apreciarla, un día para amarla, pero una vida entera para olvidarla.

Un abrazo,
Rosa Macías
 

jueves, 5 de julio de 2012

Deja la ira secar

¡Bienvenidos al rinconcito de mi alma!

En esta ocasión os dejo con una reflexión...

Mariana se puso toda feliz por haber ganado de regalo un juego de té de color azul.

Al día siguiente, Julia, su amiguita, vino temprano a invitarla a jugar.  Mariana no podía pues saldría con su madre aquella mañana.
Julia entonces pidió a Mariana que le prestara su juego de té para que ella pudiera jugar sola en el jardín del edificio en que vivían.
Ella no quería prestar su flamante regalo pero ante la insistencia de la amiga decidió, hacer hincapié en el cuidado de aquel juguete tan especial.
Deja la ira secar
Al volver del paseo, Mariana se quedó pasmada al ver su juego de té tirado en el suelo.  Faltaban algunas tazas y la bandeja estaba rota.
Llorando y muy molesta Mariana se desahogó con su mamá "¿ves mamá lo que hizo Julia conmigo? Le presté mi juguete y ella lo descuidó y lo dejó tirado en el suelo".
 
Totalmente descontrolada Mariana quería ir a la casa de Julia a pedir explicaciones, pero su madre cariñosamente le dijo, "Hijita, ¿te acuerdas de aquel día cuando saliste con tu vestido nuevo todo blanco y un coche que pasó y te salpicó de lodo tu ropa?  Al llegar a casa querías lavar inmediatamente el vestido pero tu abuelita no te dejó. 

Manchas de lodo-Deja la ira secar
  
 "Recuerdas lo que dijo tu abuela?  Ella dijo que había que dejar que el barro se secara, porque después sería más fácil quitar la mancha. 

Limpieza-Deja la ira secar

Con la ira es lo mismo, deja la ira secarse primero, después es mucho más fácil resolver todo".

Mariana no entendía todo muy bien, pero decidió seguir el consejo de su madre y fue a ver la televisión.
Ira-Deja la ira secar

Un rato después sonó el timbre de la puerta...  Era Julia, con una caja en las manos y sin mas preámbulo ella dijo, "Mariana, "recuerdas al niño malcriado, el que a menudo nos molesta?  Él vino a jugar conmigo y no lo dejé porque creí que no cuidaría tu juego de té pero el se enojó y destruyó tu regalo. 
Cuando le conté a mi madre, ella se preocupo y me llevó a comprar otro igualito, para ti.  Espero...... que no estés enojada conmigo.  No fue mi culpa".


Amistad-Deja la ira secar

 "No hay problema, dijo Mariana, mi ira ya se secó".  Dandole un fuerte abrazo a su amiga, la tomó de la mano y la llevó a su cuarto para contarle la historia del vestido nuevo ensuciado de lodo.

Un abrazo,
Rosa Macías