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jueves, 20 de diciembre de 2012

TU DESCONOCIDO CEREBRO...

¡ Hola a todos/as !

Bienvenid@s al rinconcito de mi alma.

En esta ocasión vamos a hablar de una parte tan importante:

TU DESCONOCIDO CEREBRO

Tu desconocido cerebro

En épocas pasadas se pensaba que había una relación directa entre el volumen del cerebro y la inteligencia de su poseedor. De hecho, se creía que el cerebro era más grande y voluminoso en blancos que negros, hombres que mujeres, etc. Sin embargo estas conclusiones precipitadas cayeron en el olvido al demostrarse que:

En 1907 se realizó un estudio de los 115 hombres más eminentes. Turgueniev, un célebre escritor ruso sobrepasó el peso de los 2000 gramos, sin embargo en el extremo inferior encontrábamos talentos indiscutibles como el del poeta célebre Walt Whitman, con 1282 gramos o el escritor francés Anatole France con tan sólo 1017 gramos. Si hubiera una relación proporcional entre el genio y el volumen y peso cerebral los estudios de E.A. Spitzka habrían dado al traste con esas ideas. 

Curiosamente el mismo Spitzka, a pesar de la aplastante evidencia de los resultados, y demostrando el poder de los prejuicios intentó seguir con sus estudios, falseando los resultados para rehabilitar la anterior idea.

CURIOSIDADES IMPORTANTES:

- Si colocáramos todas las neuronas de un cerebro adulto (100.000 millones) en fila india ocuparían aproximadamente 1.000 kilómetros.

-  El cerebro humano pesa 1.400 gramos, y en torno al 25% de las calorías que consumimos a diario van destinadas a “alimentarlo”. El cerebro de la jirafa pesa aproximadamente la mitad, 680 gramos; 420 gramos el de un chimpancé; 6.000 gramos el de un elefante; y sólo 7.6 el de una ardilla.

Partes-Tu desconocido cerebro
 
- Mientras estamos despiertos nuestro cerebro consume una cantidad de electricidad equivalente a la que se necesitaría para iluminar una bombilla de bajo voltaje (25 vatios).

- Para reconocer una cara, tu cerebro se fija primero en los ojos de la persona que tienes delante, y después en la forma de la boca y la nariz, según demostraba un reciente estudio realizado en la Universidad de Barcelona.

Reconocer un rostro-Tu desconocido cerebro

- Existe una proteína llamada RGS-14 que incrementa hasta 1.500 veces la memoria visual. Aunque de momento sólo se ha probado en ratas, podría convertirse en una gran aliada para estudiantes de cualquier edad.


- La esperanza de vida de una neurona del sentido del olfato es de sólo sesenta días. Transcurrido ese tiempo se ve irremediablemente reemplazada por otra nueva. Sin embargo, a pesar de este reciclaje continuo, nuestra memoria para los olores es inmejorable. Lo que es más, el olfato es el sentido con más capacidad de despertar recuerdos dormidos.
  
- La clave de los prejuicios también está en nuestro cerebro. Mahzarin Banaji y su compañero Jason Mitchell, de la Universidad de Harvard, compararon hace unos años la actividad neuronal de distintos sujetos mientras pensaban en personas de diferente e igual ideología política y detectaron que se activan áreas cerebrales distintas. Mientras pensar en las personas que nos son afines pone en marcha el área ventral de la corteza medial prefrontal, la zona dorsal se activa cuando pensamos en quienes tienen opiniones distintas a las nuestras.

- Llevar una dieta mediterránea, es decir, con mucho aceite de oliva, cereales integrales, pescado y fruta, podría proteger al cerebro de sufrir lesiones que están relacionadas con pequeños infartos cerebrales, según ha demostrado recientemente Nikolaos Scarmeas, de la Universidad de Columbia (EE.UU.). Scarmeas también ha comprobado que esta dieta reduce el riesgo de enfermedad de Alzheimer.


Dieta mediterránea-Tu desconocido cerebro

- El científico Henry Markram, director del Blue Brain Project (BBP), asegura que podremos construir una réplica artificial del cerebro humano en un plazo de 10 años. Además de ayudarnos a comprender los mecanismos del cerebro, el proyecto podría pistas nuevas para entender mejor los trastornos mentales y desarrollar nuevos tratamientos.

- El cerebro adulto continúa generando neuronas durante toda la vida. El proceso se conoce como neurogénesis, y ocurre principalmente en el hipocampo, una región cerebral vinculada a la memoria y el aprendizaje. Hacer ejercicio físico aeróbico, por ejemplo practicar footing, estimula la neurogénesis.

Aeróbic-Tu desconocido cerebro
- Una molécula llamada CREB1, que se activa cuando la dieta es restrictiva (comer menos mantiene al cerebro joven ) pone en marcha a genes ligados a la longevidad y al buen funcionamiento del cerebro.

- El pescado, la carne, la leche y los huevos son las principales fuentes de vitamina B12, también conocida como cobalamina. Una falta de esta sustancia en la dieta puede hacer que el cerebro pierda células cerebrales y desarrolle problemas cognitivos, según un estudio publicado en Neurology.  

-  Hacer ejercicio regularmente aumenta tanto en las células musculares como en las neuronas el número de mitocondrias, las organelas encargadas de suministrar energía a las células. De este modo reduce el cansancio mental, según demuestra un estudio de la Universidad de Carolina del Sur.  

-  ¿Cómo recuerda nuestro cerebro los momentos importantes?
Neurocientíficos de la Universidad de Nueva York (EE UU) han identificado las partes del cerebro que utilizamos para recordar la sucesión de eventos dentro de un episodio de nuestra vida, como una fiesta o una boda. El estudio, publicado en Science, mejora nuestra comprensión de cómo se procesan los recuerdos.

- El cerebro humano está encogiendo
El cerebro humano ha reducido su tamaño en los últimos 30.000 años. Concretamente, las últimas mediciones revelan que el volumen medio del cerebro del Homo sapiens en este periodo ha disminuido un 10%, es decir, de 1.500 a 1.359 centímetros cúbicos, el equivalente de una pelota de tenis. 

- Las personas que se distraen con una mosca y apenas consiguen mantener la atención en una sola cosa pueden echarle la culpa a un grupo de neuronas del lóbulo parietal superior, según un trabajo que publicaba la revista Journal of Neuroscience. 

Mirando a una mosca-Tu desconocido cerebro

- El cerebro humano es capaz de adaptarse a lo inesperado gracias a que cuenta con una red de neuronas que hace predicciones sobre el mundo que nos rodea y, además, monitoriza cómo de acertadas resultan esas predicciones. El núcleo de esa red se encuentra en la denominada corteza orbitofrontal, un área cerebral situada por encima de los ojos. 

Corteza orbitofrontal-Tu desconocido cerebro


 - Identifican la zona del cerebro que controla la vergüenza
Investigadores de la Universidad de California (Estados Unidos) han conseguido identificar la parte del cerebro que se pone en acción cuando sentimos vergüenza. Se trata de la corteza cingulada pregenual anterior, según hacían público este año los autores en la reunión anual de la Academia Americana de Neurología que se celebra en Hawaii. 

Corteza cingulada pregenual anterior


El corazón tiene razones que la razón no entiende.

¡ FELICES FIESTAS !

Un abrazo,
Rosa Macías

sábado, 15 de diciembre de 2012

Teoría del yeso en la personalidad

Bienvenid@s de nuevo:

En esta ocasión vamos a compartir...
Teoría del yeso en la personalidad.

Factores que influyen en nuestra personalidad

Nuestra personalidad es lo que nos define mejor. Influye en casi todos los aspectos de nuestras vidas, así como las decisiones que tomamos y la forma en que interactuamos con nuestra familia y amigos. Pero, ¿Qué factores influyen en nuestra personalidad? ¿Cambiamos nuestra personalidad o nuestras formas? 

Vamos a  descubrir datos fascinantes:

Los estudios sobre el comportamiento humano, hasta hace poco, se manejaban con la teoría de que nuestra personalidad se moldeaba hasta los 30 años.

A esa edad, nuestra forma de ser se consolida y ya no cambia. El neurótico seguirá quisquilloso y arrebatado hasta sus últimos días, y el extravertido se mantendrá locuaz y comunicativo. Es la "teoría del yeso", es decir, que a los 30 el material que da forma a lo que somos se seca, se endurece y no se modifica más.

Teoria del yeso en la personalidad

Si te identificas con este credo que considera a nuestra personalidad como algo rígido, similar a un destino ineludible, entonces es el momento de revisarlo. La psicología actual ha dado un giro histórico en este tema, y hoy afirma que la personalidad no es algo fijo, sino que se puede cambiar a voluntad pero, antes, necesitamos rectificar algunas creencias que actúan como freno a cualquier intento por mejorar nuestras vidas.

Esta modificación radical de la psicología es comparable a lo que sucedió con el estudio del cerebro. Hasta los años 90 se pensaba que nacíamos con una cierta cantidad de neuronas, las que se iban muriendo a lo largo de nuestra vida, sin posibilidad de recuperarse. Ahora sabemos que estas células nerviosas se siguen reproduciendo hasta que somos viejos, y que sus conexiones se modifican, según lo que aprendemos día a día, algo que se conoce como plasticidad cerebral.

Neurona-Teoría del yeso en la personalidad

Pero fue en el año 2003 cuando se produjo la primera sospecha de que la personalidad puede cambiar. Y no sólo en las primeras décadas de la vida, sino también en la adultez e, incluso, en la vejez.

Fue el equipo de investigadores de la Universidad de Berkeley, liderado por el doctor Sanjay Srivastava, quien despertó esta sospecha, tras analizar a más de 132 mil adultos con edades entre 21 y 60 años, 54% de ellos mujeres.

Este experto analizó en su estudio los cinco grandes rasgos que componen, en diferente proporción, la personalidad de cada cual. Se trata de: amabilidad, responsabilidad, neuroticismo, apertura y extraversión.

Rasgos-Teoría del yeso en la personalidad

SI CAMBIAMOS

El trabajo de Srivastava, publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, reveló que después de los 30 años, las personas siguen presentando cambios en estos rasgos.

Por ejemplo, vió que la responsabilidad aumenta a lo largo de la vida -hasta los 60 años- con su mayor incremento entre los 20 y los 30 años. Este rasgo hace que las personas sean organizadas, planificadas y disciplinadas, lo que se vincula con los compromisos laborales y el desempeño en el trabajo.

La amabilidad, en tanto, aumenta con mayor fuerza en los 30 y los 55 años, lo que desmiente con firmeza la teoría de que la personalidad permanece igual. Este rasgo define a la persona como cálida, generosa y servicial, lo que se vincula a las relaciones interpersonales y a las conductas de cooperación.

El neuroticismo es el rasgo que tiene una mayor diferencia de género. En el hombre casi no hay cambio después de los 30, es decir, se mantiene igual desde los 20 años. Pero en la mujer, este rasgo se reduce en forma marcada y consistente hasta los 60. Este rasgo define a las personas que son en extremo preocupadas y emocionalmente inestables, lo que se asocia con depresión y otros problemas de salud mental.

La apertura a nuevas experiencias, por su parte, muestra un leve incremento antes de los 30 años, en ambos sexosL. Después de esa edad, se registran pequeñas declinaciones, tanto en hombres como en mujeres. Y por último, la extraversión que se vincula a sociabilidad y locuacidad se reduce con los años en las mujeres, aunque no de manera importante. En los hombres casi no cambia.

Toda esta evidencia representa un desmentido radical a la teoría de que la personalidad no se modifica después de los 30 años.

"Estos rasgos siguen cambiando sistemáticamente a través de la vida, algunos incluso en forma más acentuada después de los 30. El aumento de la responsabilidad y de la amabilidad y la reducción del neuroticismo cuando adulto, parecen ser un indicador de mayor madurez y de mejor adaptación", dice Srivastava.

Jóvenes más de 30 años-Teoría del yeso en la personalidad

CREER QUE SE PUEDE

La mejor forma de modificar nuestros rasgos de personalidad es cambiando nuestras creencias acerca de otros rasgos que nos identifican, como son la inteligencia y el talento. Estas dos capacidades también se consideraban como algo con que nacíamos y se mantenía igual toda la vida. Hoy se sabe que son maleables y pueden cambiar.

Nuestra sociedad está obsesionada con la idea de que el talento y la genialidad son habilidades innatas, según Dweck. "Las personas que creen en este poder del talento tienden a no alcanzar sus potencialidades, porque están preocupadas de parecer inteligentes y no cometer errores. Pero quienes creen que los talentos pueden ser desarrollados son quienes realmente se esfuerzan, se exigen, se enfrentan a sus propios errores y aprenden de ellos", dice esta investigadora.

El año 2007 ella tomó a 400 estudiantes de quinto grado de varias escuelas en Estados Unidos. Tras responder una prueba, a la mitad se le elogió por ser realmente inteligentes al resolver bien el test, mientras que los demás fueron elogiados por su esfuerzo.

Después de esto, se les dió a elegir una  nueva tarea: una fácil de hacer, pero de la que se aprendía poco. La otra más desafiante, más interesante pero que inducía a más errores. La mayoría que fue elogiado por inteligente eligió la fácil, mientras que el 90% de los felicitados por su esfuerzo eligieron la difícil.

Así, cuando un estudiante piensa que su inteligencia es algo fijo, se conformará con menos y evitará ponerse a prueba para no equivocarse y caer en el descrédito. Pero si se convence de que no es algo fijo y que su talento se puede acrecentar con trabajo y esfuerzo, eso impacta positivamente en sus rasgos de personalidad.

Estudiante-Teoría del yeso en la personalidad

Por ejemplo, estos alumnos pasan a ser más abiertos a nuevas experiencias, ya que buscan desafíos para mejorar su desempeño, aunque cometan errores. También aumentan su responsabilidad, porque dedican más horas a estudiar, al tiempo que se hacen más extravertidos, aumentando su contacto con compañeros y profesores para aclarar dudas y profundizar materias.

Otro experimento: al mismo grupo de estudiantes se le aplicó una prueba de un curso superior, en la cual les fue mal en general. Luego, se les pidió escribir en forma anónima sobre esta experiencia para otra escuela y decir su nota. El 37% de los elogiados por inteligentes mintieron sobre su nota, mientras que sólo el 13% de los esforzados hizo lo mismo.

LA PRIMERA CLAVE: APRENDER DE LOS ERRORES

Según Carol Dweck, estudios realizados con niños y adultos "muestran un porcentaje amplio que no puede tolerar los errores". En especial entre quienes consideran que la inteligencia no se modifica.

Esto coincide con la evidencia de la neurociencia de que el ser humano sólo acepta el conocimiento que confirma sus creencias, rechazando lo inesperado. Algo que se encuentra en nuestro cableado cerebral.

En esto participan la corteza de la cíngula anterior, grupo de neuronas que evita cometer errores y que se activa ante cualquier complicación que no habíamos considerado, tras lo cual prefiere cambiar el foco de atención a otra cosa. En ese momento, en forma casi instantánea se activa la corteza prefrontal dorsolateral, que borra la experiencia reciente, algo así como la corteza "delete". Este funcionamiento es automático, por lo que si sucede algo inesperado, lo descartamos y borramos de nuestro mapa. Como si nunca hubiera sucedido.

Corteza cíngula anterior-Teoría del yeso en la personalidad

Así, en lugar de equivocarnos y aprender de los errores, a medida que pasan los años, dedicamos nuestros mejores esfuerzos para hacer siempre lo correcto. Cuando las cosas resultan mal, como muchas veces sucede, nos dedicamos a recriminarnos, a culpar a otros o a ocultar lo sucedido. O nos justificamos diciendo que hay otros que se equivocan aún más.

Seguimos sin aprender de nuestros errores y sólo atinamos a descartarlos, como energía y tiempo perdidos. Cuando se asumen, por el contrario, la persona los incorpora a sus habilidades y logra mejorar sus métodos y estrategias de trabajo.

Algo relevante si consideramos lo que Niels Bohr, el destacado físico danés decía: "Un experto es una persona que ha cometido todos los errores en que alguien puede incurrir, en un campo muy específico de estudio".

Lo único que debe preocuparnos, según Stanley Gully, profesor asociado de la Escuela de Administración y Relaciones Laborales de la U. de Rutgers, son los errores estúpidos. "Estos son los que se repiten una y otra vez y que reflejan que la persona no aprende".

Para Gully, cuando hay que entrenar a alguien en tareas de alta complejidad, es preferible "alentarlo a cometer errores, en lugar de enseñarle a evitarlos". Porque cuando evitamos los errores, lo que estamos haciendo es evitar el aprendizaje.

Asi que dejemos el yeso para los albañiles y usemos un material más manejable como la plastilina, jajaja.

Como siempre, os agradezco este ratito compartido 
con el rincón de mi alma.

Un abrazo,
Rosa Macías
  
¡¡¡ FeLiCeS  FiEsTaS !!!